Hace días…

Hace días que trato de encontrarte.
Hace días que trato de soñarte.

Pero no apareces,
no apareces en mis sueños,
ya no puedo encontrarte.

¿Dónde estás?

Quiero odiar despertarme otra vez.
Quiero volverte a soñar.

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La tregua.

Era ese llanto que sobreviene cuando uno se siente opacamente desgraciado. Cuando alguien se siente brillantemente desgraciado, entonces sí vale la pena llorar con acompañamiento de temblores, convulsiones, y, sobre todo, con público. Pero cuando, además de desgraciado, uno se siente opaco, cuando no queda sitio para la rebeldía, el sacrificio o la heroicidad, entonces hay que llorar sin ruido, porque nadie puede ayudar y porque uno tiene conciencia de que eso pasa y al final se retoma el equilibrio, la normalidad.

La tregua“, Mario Benedetti.

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La tregua, Mario Benedetti

 

Ojalá estuvieras aquí.

El sábado pasado estuve de comida familiar, con mi familia paterna, porque una hermana de mi padre hacía las bodas de oro y quería que nos juntáramos todos, últimamente está un poquito decaída, así que siempre que le apetece, toda la familia hacemos lo imposible para juntarnos todos y que nos tenga a todos juntos.

Resulta que al ser las bodas de oro, quisimos hacerle un pequeño regalo; el regalo consistía en un book de fotos tanto de cuando ella era pequeña como de ahora y que fuéramos saliendo todos para que lo tuviera de recuerdo. Cada vez que en esas fotos se veía a mi padre o a una de sus hermanas, los señalaba y decía su nombre con un hilillo de voz por la emoción de verles de nuevo.

Pues, resulta que desde ese día estoy algo de bajón. Ya que a esto le tengo que añadir que el 4 de este mes fue el 71 cumpleaños de mi padre y como justo luego ocurrió esto, no hago más que echarle de menos y desear que ojalá estuviera aquí, conmigo, con mi madre, con todos nosotros para seguir disfrutando de su risa y de su mirada; las cuales muchas veces me parece haber olvidado, y eso me entristece demasiado.

Ojalá volviésemos a estar los tres juntos.
Te echo tanto de menos que últimamente me duele demasiado el pecho.

Así que por eso llevo varios días como triste y muy desganada, incluso lo único que me apetece es estar en casa sin apenas hacer nada. Pero sé que eso no es bueno, así que yo misma me obligo a procurar hacer cosas; aunque me dé mi momento de estar en la mierda, no me permito estar mucho tiempo, sino que rápido me digo a mi misma que hay que seguir, que es normal echarle de menos, pero que yo tengo que seguir con mi vida y seguir viviendo con este vacío que será imposible de llenar, pero sí de sobrellevar.

Gritarlo todo

Hay veces que lo único que quieres y necesitas es gritar. Pero no hablo sólo de gritar en medio del campo o de la ciudad o de dónde sea hasta que se te rompa la voz y decir: coño, qué agusto.
No. Hablo de gritar pero diciendo algo. Y no al aire y que se quede ahí flotando, sino gritarlo para que cierta persona se entere de lo qué está haciendo y ver si así reacciona y para, porque sabes que o para o va a acabar muy mal. Y ya no es sólo porque no acabe mal esa persona si no porque no nos arrastre a los que estamos a su alrededor.
Y puede sonar egoísta, pero es la verdad, sólo quiero vivir tranquila y en paz, pero esta situación hace que al final vivamos siempre con el temor a recibir en cualquier momento esa llamada y no es justo porque no se da cuenta que no sólo él lo está pasando mal.
Ojalá poder gritarlo todo y por un momento sentirte algo más vacía, algo más ligera.

Los robots del amanecer

Giskard se alejó, avanzando imperturbable bajo la lluvia. Los relámpagos estallaban casi continuamente y los truenos formaban un sordo gruñido que se elevaba en un crescendo cada pocos minutos.
Por primera vez en su vida, Baley sintió envidia de los robots. Se imaginó lo que sería poder caminar bajo aquel diluvio, ser indiferente al agua, a las imágenes, a los sonidos, ser capaz de hacer caso omiso de lo que le rodeaba y llevar una pseudo vida absolutamente valiente, y no conocer el miedo al dolor o a la muerte, pues el dolor y la muerte no existían.
Y, no obstante, ser incapaz de poseer originalidad de pensamiento, ser incapaz de tener destellos imprescindibles de intuición…
¿Valían estos dones el precio que la humanidad pagaba por ellos?


Baley volvió a cerrar los ojos y no hizo ningún esfuerzo para colaborar en el secado. Notó que le daban vueltas y vueltas bajo un chorro de aire caliente, y que le vestían otra vez con una especie de cálido batín.
¡Un lujo! No le había sucedido nada semejante desde que era un niño, y de pronto sintió lástima por los bebés, a quienes había que hacérselo todo y que no tenían suficiente conciencia de ello para disfrutarlo.
¿O sí la tenían? ¿Era acaso el recuerdo oculto de aquel lujo de la infancia un determinante de la conducta en la edad adulta? ¿Era quizá la sensación que ahora percibía una mera expresión del placer de ser otra vez un niño?
Además, había oído una voz de mujer. ¿Su madre?
No, eso era imposible.
– ¿Mamá?
Ahora estaba sentado en una butaca. Sintió, comprendió de algún modo, que aquel breve y feliz instante de infancia reencontrada estaba a punto de terminar. Tenía que volver al triste mundo adulto en que cada uno se cuidaba de sí mismo.

Los robots del amancer“, Isaac Asimov (escritor, 1920-1992)

Día Mundial Contra el Cáncer

No suelo escribir normalmente nada ni compartir nada en días como el de hoy, porque creo que por estas cosas no se consigue nada, pero no sé por qué hoy me estoy acordando de todo esto…

En el día de hoy sólo puedo acordarme de todo lo que pasé, de cómo por un momento pensé que podría quedarme totalmente sola en cuestión de segundos. Ver a tus padres pasando a la vez por la misma enfermedad, por un cáncer, no es nada fácil.

Mi padre no lo superó, en un mes se fue y todavía no me hago a la idea de que ya no esté…
Mi madre, lo superó. Para mi, mi madre es un ejemplo de lucha y superación enorme. Es la persona que más admiro. Superó al mismo tiempo su cáncer y la pérdida de su marido con unas fuerzas que ni ella misma sabía que tenía, y que todavía sigue demostrando tener para mucho rato.

Por eso, en mi caso, conozco ambas situaciones y lo único que puedo pedir en un día como el de hoy es que se siga investigando sobre todos los tipos de cáncer que existen y sobre todo que sigamos teniendo una sanidad pública y gratuita que nos garantice a todxs poder acceder a esos tratamientos para así tener todavía más posibilidades de superarlo.

Para las personas que están pasando por esta enfermedad, les envío fuerza y ánimo, pero también envío paciencia a las personas que están acompañándolas en este proceso, ya que muchas veces nos olvidamos de ellas y hay que hacerles sentir también que no están solxs. Porque os puedo asegurar que en momentos así te sientes especialmente sola…
Y para lxs que ya no están con nosotrxs, no os olvidamos, siempre estaréis ahí.

Bienvenido 2018

Hoy ya es el tercer día de este nuevo año, todavía no se han terminado ni las fiestas ni las comilonas que siempre se hacen en esta época.

El año que dejamos atrás, ese año 2017, sin duda, es un año que aunque no hayan sido las peores cosas que me han pasado, sí me han ocurrido más cosas malas que buenas, o al menos son las que más recuerdo.
Quizá porque una de las peores fue a finales de año, unos días antes de que fuera Navidad; y es que perder a un ser querido nunca es fácil pero cuando es tan cerca de estas fechas se lleva peor y además hace recordar al resto de seres queridos que has perdido anteriormente.

Estas Navidades pasadas y esta Nochevieja han sido bastante raras.
Raras porque aunque buscaba estar bien y contenta, y por un lado lo conseguía, por otro no hacía más que acordarme de la gente que ya no está, sobre todo me acordaba de mi padre y sobre todo en Nochevieja, día de mi cumpleaños y que le recordé muchísimo ese día y le eché muchísimo de menos; y eso me hacía sentirme también “culpable“, por estar sonriendo y riendo cuando debería estar triste, no sé, quizá todavía no he llegado a superar del todo la muerte de mi padre, es más, creo que es algo que no se supera nunca, sólo se aprende a convivir con ello, con la situación, con la ausencia.

Estas fiestas no me están pareciendo como siempre, aparte de por el calor que hace cuando debería estar haciendo muchísimo frío, también es por el recuerdo.

Hoy ya es el tercer día de este nuevo año y sólo espero que traiga mejores cosas, buenos momentos y más alegría; no sólo para mi y mis seres queridos, si no para todxs.

Ese medio abrazo tuyo

Todos los días me acuerdo de ti y también te echo de menos, pero es verdad que en momentos como el de ahora, se te echa todavía más de menos.

Se te echa más de menos porque siempre estabas con tu sonrisa y tus bromas para hacernos reír pasara lo que pasara o con tu medio abrazo cuando estabas en la cocina haciendo la cena y me acercaba para ver qué hacías, aunque yo ya lo sabía, pero era reconfortante recibir ese abrazo tuyo que tanto echo en falta desde que te fuiste y que sé que siempre echaré en falta…

Sucker Punch

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El Parnaso de la Poesía

“¿Quién honra a quienes queremos con la vida que vivimos?
¿Quién envía monstruos para que nos maten y al mismo tiempo nos susurra que jamás moriremos?
¿Quién nos enseña qué es real y cómo reírnos de las mentiras?
¿Quién decide por qué vivimos y qué defenderemos con nuestra propia vida?
¿Quién nos encadena y quién tiene la llave que puede hacernos libres?
Eres TÚ. Tienes todas las armas que necesitas.
Ahora LUCHA.”

Vídeo:  Canal julumaga